lunes, 7 de julio de 2014

Cuatro y Vinticinco de la Tarde.

Cuatro y veinticinco de la tarde.
Por: José Juan Requena

Todavía llevo dentro el sentimiento
De esa hora fatal, oh padre nuestro.
Cuatro y veinticinco de la tarde
De marzo un martes tan sentido.
Hora trágica para la patria.
Todavía llevo dentro el sentimiento
De aquel trágico día aún tan sentido.

Martes cinco, a las cuatro y veinticinco.
De aquel marzo.
Se nos fue Hugo Chávez
El amigo, el presidente
Nuestro amado comandante.
Comandante de un cuatro de febrero
Nos dejaste tu ejemplo.
Como herencia
Una constituyente y
Una patria.
Patria que con amor tú le cantaste
Patria, patria querida
Tuyo es mi cielo, tuyo es mi sol
Patria, patria querida
Tuya es mi vida tuya es mi amor.
Comandante de los pobres
Todavía llevamos el llanto
En nuestras almas
Aquel grito tan sentido
Uh, ah, Chávez no se va
Hoy vives para siempre
En nuestros corazones.
Comandante del ejército invencible.
Santo Hugo, de los pobres.
Ahora, y para siempre
¡Todos somos Chávez!

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